La Filosofía de la Quiropráctica

articulos4

Este escrito fue escrito por el Dr. José Carrasquillo hace más de 40 años atrás como parte de sus ensayos para su grado post-doctoral en Filosofía de la Quiropráctica. El mismo es una muestra de la filosofía original de la cual surge la mentalidad de quiropráctica como profesión, que aunque continúa en evolución, manteniene sus preceptos originales.

El hombre debe de estar consciente del yo interno, porque él sabe que como un ser material él no tiene control sobre el ritmo del corazón, la circulación de su sangre, el movimiento de sus intestinos, la digestión de los alimentos, la eliminación de las impurezas por los riñones, neutralización de los venenos por el hígado etc., etc.

El hombre es una dualidad, esto es, que está compuesto de dos entidades separadas existentes dentro de un solo ser. Uno es material- que es el cuerpo- el otro reside dentro del cuerpo. Hacíamos una comparación con una casa- la casa seria el cuerpo y el que la vive el alma o la inteligencia innata. Por medio de los cinco sentidos físicos- la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato- se mantiene el cerebro informado sobre el medio ambiente que nos rodea. Una razón por la cual el hombre se sobre-materializa es por el uso constante de esos cinco sentidos físicos. Generalmente una persona no le da importancia a su ser interior (su otro yo) y en algunos llega hasta a atrofiarse por la falta de uso. El niño ejercita mucho él yo interno por medio de su imaginación ya que los pensamientos son muy reales para el y sobre los cuales no tienen control los cinco sentidos. El adulto en vez de estimularlo desilusiona al niño cuando le dice que no debe creer en nada que no vea o pueda oír, esto hace que el niño- a temprana edad- eche a un lado el otro yo y le ponga más énfasis al desarrollo del yo material. Durante muchos años el hombre se mantiene desarrollando su yo material por medio de la educación en la escuela ye n la casa. No es hasta que llegamos un día a preguntarnos ¿Por qué estamos aquí, que hacemos aquí, y para que estamos aquí? Es que nos damos cuenta de que hay mucho mas a esto que llamamos vida.

Todo el universo es regido por una inteligencia que se conoce como la inteligencia universal o Dios. Cada ser humano, cada persona, al nacer recibe una parte de esa inteligencia para que su cuerpo pueda funcionar – en la quiropráctica lo llamamos como la inteligencia innata. Podríamos hacer una comparación con el sol y sus rayos. El sol viene siendo la inteligencia universal y los rayos la inteligencia innata.

Es muy importante que nos demos cuenta de que el yo interno es solamente una extensión de la inteligencia universal. En este momento se preguntaran ustedes si la inteligencia innata es la misma en cada persona: ¿Porqué hay diferentes grados de salud en la gente?

La contestación es el grado en que esta inhibida a expresarse en nuestro cuerpo esta la inteligencia innata. Si existen interferencias al paso de esta inteligencia entonces habrá diferentes estados de salud pero si se mantiene libre el paso a esta energía de vida el resultado será la buena salud. Así también sucederá en todos los demás asuntos, si dejamos que nuestra inteligencia innata dirija nuestros asuntos pronto estaremos viviendo de acuerdo con la ley universal, que es lo único que existe y que siempre es constante.

Todas las cosas materiales están continuamente cambiando. En nuestro cuerpo todas las células que la componen están cambiando, hay deterioro y a la vez reconstrucción de toda materia física, sin embargo el “yo interno”, ese nunca cambia pues la leyes universales nunca cambian.

Nos preguntamos: ¿y cómo reconocemos esas leyes universales? Comience usted a ponerse de acuerdo con su ‘yo interno’ y pronto el comenzara a hablarle. Existe un punto en el cual el cuerpo material y el ‘yo interno’ se encuentran, ambos pueden existir sin darse cuenta del otro.

Consideremos otro punto importante. Debe de existir un balance en todas las cosas, esta es una ley universal. Debemos esforzarnos a obtener un balance entre el “yo” material y el “yo” interno. De acuerdo con el gran plan universal nosotros somos puestos aquí en este mundo para vivir una existencia material durante cierto tiempo y por lo tanto debemos disfrutarla mientras estemos viviendo esa existencia. Si dejamos que las leyes universales operen en nuestro ser podemos gozar de bienestar, salud y felicidad. Realmente esta vida que vivimos es solo un periodo de desarrollo y para hacerlo mejor debemos estar lo más saludable posible. El yo material tiene un principio y un final, comienza y termina pero el yo interno no tiene principio ni fin, se mueve como en un circulo. El yo interno existió antes de nosotros nacer y se moverá hacia el infinito cuando nuestro cuerpo deje de existir.

Realmente el hombre es una dualidad y en esta dualidad es que esta fundada la ciencia quiropráctica y produce resultados porque está basada en la ley universal. La comunicación entre el yo interno y el yo material debe de ser mantenida en contacto completo para que haya comunicación entre ambas. Si existe alguna interferencia entonces el grado de comunicación entre ambos se reduce y aparecerán los síntomas físicos, los trastornos de la salud, de acuerdo con el grado de interferencia que exista. La inteligencia innata o el yo interno tiene un plan y ese plan debe de ser mantenido sin interferencias para que haya salud.

Todo en la vida es una dualidad, esta ley se puede aplicar a la música, el arte y a todo aquello que tenga que ver con la vida y el proceso de vivir. Por ejemplo, el piano es solamente un instrumento y las manos del pianista son solo manos pero cuando ambos entra en contacto el resultado es la misma música maravillosa. Somos una dualidad, pongámonos de acuerdo con los dos ‘yo’ – el interno y el yo material y dejémoslo unirse.

El propósito nuestro – como Doctores en quiropráctica – es el balance de comunicación entre su yo interno y su yo material, para que usted pueda gozar de mejor salud.